- Me subiré y cruzaré sobre una cuerda con una vara, pero necesito que ustedes crean en mí y tengan confianza en que lo voy a lograr.
Claro que sí, respondieron todos al mismo tiempo. El equilibrista les respondió: pero necesito que ustedes crean en mí y tengan confianza en que lo voy a lograr.
Habiendo logrado la hazaña bajo y dijo a la multitud que le aplaudía emocionada:
- Ahora voy a pasar por segunda ocasión, pero sin la ayuda de la vara. Por lo tanto, más que antes, necesito su confianza y fe en mí"
El equilibrista subió por el elevador y luego comenzó a cruzar lentamente de un edificio hasta el otro. La gente estaba muda de asombro y aplaudía. Entonces el equilibrista bajó y en medio de las ovaciones por tercera vez dijo:
- Ahora pasaré por última vez, pero será llevando una carretilla sobre la cuerda... Necesito, más que nunca, que crean en mí y confíen en mí.
La multitud guardaba un tenso silencio. Nadie se atrevía a creer que esto fuera posible...
- Basta que una sola persona confíe en mí y lo haré, afirmó el equilibrista.
Entonces uno de los que estaba atrás gritó:
- Sí, si, yo crteo en tí, tú puedes. Yo confío en tí...
El equilibrista para certificar su confianza, lo retó:
- Si de verdad, confías en mí, ven conmigo y súbete a la carretilla.
El que había gritado se quedó pasmado por la propuesta y agachó la cabeza y no profirió palabra alguna.
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