jueves, 6 de agosto de 2009

EL MEJOR ARQUITECTO

TALLER CELESTIAL
(Autor desconocido)
Erase una vez en el taller más extraño y sublime conocido, se reunieron los grandes arquitectos, los más afamados carpinteros y los mejores obreros celestiales, debían fabricar al padre perfecto:

"Debe ser fuerte", comentó uno de ellos.

"También debe ser dulce", comentó otro experto.

"Debe tener firmeza y mansedumbre"...

"Debe saber dar buenos consejos"...

"Debe ser justo en momentos decisivos, alegre y comprensivo en los momentos tiernos"... y así fueron surgiendo los comentarios de los grandes arquitectos.

De pronto un obrero dice: "¿Cómo es posible, poner tal cantidad de cosas en un solo cuerpo?"

"Es fácil", contestó el Ingeniero. "Solo tenemos que crear un hombre con la fuerza del hierro y que tenga corazón de caramelo".

Todos rieron ante la ocurrencia, entonces se escucho una voz (era el Maestro, dueño del taller celestial): "Humm, veo que al fin comienzan a trabajar, comentó sonriendo. No es fácil la tarea, es cierto, pero no es imposible tampoco si ponen interés y amor en ello"

Y tomando en sus manos un puñado de tierra, comenzó a darle forma.

"¿Tierra?, preguntó sorprendido uno de los Arquitectos. ¡Pensé que lo fabricaríamos de mármol, o marfil o piedras preciosas!

Este material es necesario para que sea humilde, le contestó el Maestro. Y extendiendo su mano sacó de las estrellas y lo añadió a la masa. "Esto es para que en pruebas y aflicciones brille y se mantenga firme". Agregó a todo aquello amor, sabiduría, le dio forma, le sopló de su aliento y cobró vida, pero... faltaba algo, pues en su pecho le quedaba un vacío.

"¿Y qué prondras allí?", preguntó uno de los obreros.

Y abriendo su propio pecho, y ante los ojos asombrados de aquellos Arquitectos, sacó su corazón, y le arrancó un pedazo, y lo puso en el centro de aquel vacío. Dos lágrimas salieron de sus ojos mientras colocaba nuevamente el corazón ensangrentado en su lugar.

¿Por qué has hecho tal cosa?, le interrogó un ángel obrero.
Y aún sangrando, le contestó el Maestro (dueño del Taller Celestial):
"Esto hará que me busque en momentos de angustia, que sea justo y recto, que perdone y corrija con paciencia, y sobre todo, que esté dispuesto aún al sacrificio por los suyos y que dirija a sus hijos con su ejemplo, porque al final de su largo trabajo, cuando haya terminado su tarea de padre allá en la Tierra, regresará hasta mí. Y satisfecho por su buena labor, yo le daré un lugar aquí en mi Reino. Le extenderé mi mano, descansará en mi pecho y tendrá Vida Eterna.
Pues también soy Padre y por él, por su bien, para otorgarle vida, me arranqué del corrazón un pedazo de amor y lo puse en su pecho. Para que a mí regrese, guiado por la sangre que derramé por él en una cruz, para darle perdón, para mostrarle que aunque es duro ser padre, cuando extiendes tus brazos y perdonas, la recompensa es vida, gozo y amor eterno".


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